Un retrato sobre la inocencia

Noticias | Domingo 19 de mayo de 2019
Camilo Obando
camiloobando1993@gmail.com

Inició Eurocine Medellín, con la proyección del largometraje Barefoot del director checo Jan Svěrák.

Un retrato sobre la inocencia

Tomada de Czech Film Center



“Poesía hecha realidad”, así definió su última película, Barefoot, el director checo, Jan Svěrák, quien tuvo la oportunidad de inaugurar la edición número 25 de Eurocine en Medellín. El Festival, tiene como país invitado a Irlanda y se realizará hasta el 22 de mayo con la proyección de más de 25 películas en el Colombo Americano.

Estrenada en el 2017, Barefoot cuenta la historia de Eda, un niño que, junto con sus padres, en medio de la Segunda Guerra Mundial, son forzados a abandonar su natal Praga y empezar una nueva vida en Slavonice, un pueblo de República Checa, en el cual se encuentra el resto de su familia paterna. Alejado de la ciudad e inmiscuido en la cotidianidad del campo, Eda inicia una etapa que, si bien está enmarcada por la guerra, pareciera estar rodeada de tranquilidad y felicidad.

Con ciertos aires a “La vida es bella”, Barefoot logra resaltar la inocencia recurriendo a la comedia y a la espontaneidad que tanto caracteriza a la niñez. Esto se da debido a la meticulada construcción de su personaje principal y a una admirable actuación de Alois Grec, su protagonista, quien a la fecha apenas registra una aparición en la pantalla grande.

Con ciertos toques de fábula, Barefoot podría ser la excusa perfecta para recordarnos el valor de la felicidad y probablemente serviría como una pausa para entender que sin importar las adversidades, al final siempre existirá una solución.

Una película de la guerra, pero sin escenas bélicas, que sin adentrarse en temas geopolíticos e ideológicos ya narrados varias veces en el cine, se centra en la ingenuidad y pureza de un ser humano que no ha tenido que presenciar la maldad de la sociedad.

El largometraje tiene dos elementos claves para reforzar el tono inocente de su narración: el uso de primeros planos en el protagonista, enalteciendo así la cálida actuación brindada por el debutante Alois Grec y la altura de la cámara, la cual, en palabras del propio director, no supera una elevación de un metro y 30 centímetros, poniendo de lleno al espectador en los zapatos del personaje principal.

Barefoot es sinónimo de pureza y logra no caer en los lugares comunes de la mayoría de los relatos que tienen a niños como protagonistas: la lástima y la superación. Por el contrario, exalta la cotidianidad de la niñez y la simplicidad de la vida en esta etapa del ser humano.