Me interesa mostrar todo lo oscuro y lo perverso que hay en un ser humano

Noticias | Viernes 09 de febrero de 2018
Juan Diego Alzate
juanalzate@salallena.com

El director John Viana nos habla sobre “La casa de Bernarda Alba”, próximo estreno de Elemental Teatro.

Me interesa mostrar todo lo oscuro y lo perverso que hay en un ser humano

Cortesía



Nos tomamos un tinto con John Viana, director de Elemental Teatro, para que nos cuente en qué va el proceso de su próximo estreno, basado en la obra del poeta español, con la que se abrirá la programación de 2018 en la sede de este grupo. Una conversación fácil, porque para John el teatro es todo lo que respira y porque el entusiasmo con el que se refiere a este proceso hace que las palabras fluyan y las ideas se explayen sobre la mesa.

Con esta pieza Elemental Teatro consolida su propuesta teatral luego de 15 años de trabajo en la escena local y ratifica su idea de apostarle a la poética, la experimentación y la creación colectiva como vías de expresión de temas que sean sensibles a nuestra realidad.

 John, ¿Cuándo arrancaste con la idea de montar “La casa de Bernarda Alba”?

La empezamos a montar hace dos años, a principios de 2016 porque ese año, en agosto, se cumplían los 80 años del asesinato de Federico García Lorca y yo tenía la idea, como muy ambiciosa, de postularme a la beca de creación del Ministerio de Cultura o la Alcaldía y montar la obra, para que ese mismo año, más o menos en noviembre, pudiera estrenar “La casa de Bernarda Alba” como un homenaje a esos ochenta años de su muerte. Me parecía que era viable teniendo en cuenta que fue la última obra que escribió meses antes de ser asesinado. Sin embargo, no me gané ni beca de la Alcaldía ni de Ministerio.

Hicimos un proceso de creación muy interesante pero al no haber recursos para la escenografía decidimos parar. Llegó noviembre con otro tipo de cosas, de eventos, de funciones y paramos con la idea de volver a aplicar en el 2017, pero tampoco nos la ganamos. Entonces el año pasado retomamos un tiempo la obra y la tuvimos que abandonar por falta de recursos. El año pasado en diciembre yo dije: "sí o sí,  esta obra se monta porque no quiero dejarla a un lado”, entonces le dije a la gente administrativa: “El año entrante la sala no se abre sino hasta que estrenemos La casa de Bernarda Alba”.

De hecho el teatro no lo hemos usado porque yo necesito acuartelamiento de primer grado.  Acá nos vamos a encerrar desde el 15 de enero que llegamos hasta el 21 de febrero que fue el día que decidimos como estreno. Como ya la estructura base estaba lista, nos deslizamos mucho más rápido. Llevamos estas semanas de trabajo duro, ya tenemos la escenografía y nos pusimos la fecha para obligarnos y llevar a cabo el estreno.

Aparte de ese interés tuyo por conmemorar los acontecimientos que llevaron a la muerte de Federico García Lorca ¿Qué otra motivación te produce la obra para que quieras llevarla a escena?

Hay un asunto de un gusto latente por esa obra. Yo fui durante muchos años docente en diferentes instituciones e hice versiones con estudiantes de esta obra. Para mí es la obra que más me gusta de Federico García Lorca, la otras me gustan mucho también, pero me llama la atención la analogía que existe entre esta obra y el totalitarismo, el fascismo ¿cierto? para mí Bernarda Alba es Franco y Adela es Lorca y estos personajes representan todo esto, todo ese sufrimiento que hubo en la Guerra Civil Española, pero qué es el mismo sufrimiento que hemos tenido nosotros en nuestro país con la guerra, con nuestras angustias, con nuestros martirios, con nuestro llanto.

Yo sigo interesado en hablar de temas que sean profundos, temas que sean relevantes, digámoslo así, para los seres humanos, para la gente, para que pensemos y meditemos acerca de esto. Aquí hay una fuerte dosis de violencia y de agresión a partir de Bernarda Alba que es una mujer pero que representa a toda la fuerza masculina. Bernarda significa “con la fuerza de un oso” y tiene que ver con todo ese autoritarismo y todo ese poder de subyugación sobre otros seres humanos, que es análogo a lo que se ha vivido durante muchos siglos en la humanidad y eso es un interés bastante fuerte que tengo ahí.

El otro interés es probar algunas cosas como conceptos de iluminación, ya el asunto estético. Hemos trabajado buscándole nuevas posibilidades a eso. Por primera vez me arriesgo a hacer una obra monocromática; solamente hay tres elementos de color en la obra porque los pone Lorca y no hay salvación, que son el vestido verde de Adela, el abanico y el vestido de la abuela. Son los únicos tres elementos que hay de un color diferente al propuesto, qué es el negro ¿Por qué el negro? porque el tema que tratamos es el de la oscuridad.

¿Cómo es la recontextualización de la obra?

Cuando Lorca la escribe dice que es una obra sobre sobre los pueblos de España. Primero, a mí no me interesa hablar sobre los pueblos de España porque yo no tengo ni idea de cómo son los pueblos allí.  Segundo, no me interesa ese asunto tan rural, entonces hacemos una contextualización de la obra en cuanto a la música, a los personajes y a cómo los tratamos, a las tallas y alturas de los personajes, en fin, a un montón de elementos de vestuario, utilería y escenografía.

¿Bajo qué lupa pusiste los aspectos esceno-técnicos de la obra?

Tomamos varios referentes. Por ejemplo, hicimos un trabajo previo partir de solo una palabra que era “lágrimas” y a partir de ese trabajo se empezaron a hacer pruebas de escenario a punta de asociación libre. La iluminación es totalmente blanca, solamente con correctores. Son luces muy puntuales. Estamos trabajando con base en la oscuridad, en que la luz revele solo lo necesario. Nos basamos mucho en la obra negra de Goya y en ese asunto que además nos interesa resaltar: la oscuridad de los de los personajes. A mí no me interesa hablar tanto de estas cosas rurales de España, me interesa mostrar todo lo oscuro y lo perverso que hay en un ser humano, todo lo envidioso, lo resentido, en fin, todo y con base en eso estamos haciendo un tratamiento de una obra, guiándolo un poco hacia ese lado oscuro un poco más gótico. Es una obra que tiende mucho a lo barroco, muy gótica pero también con elementos contemporáneos.

¿La música?

Yo estoy haciendo la música, a partir de loops y de programas de edición de audio y eso me ha encantado. Yo no soy músico pero me he arriesgado a ir trabajando y a buscar frases que tengan que ver con aires flamencos, pero con una cosa más industrial también, con los beats más fuertes y contundentes. Son más ambientes sonoros, una música incidental que genere en el espectador ciertas emociones y vaya a la par de la situación que se está viendo en ese momento, que sea emotiva y vaya con una pulsación o una percusión que acelere el pálpito del espectador.

¿Y cómo has sentido esa experiencia?

Muy bien. Tenemos algunos actores que son músicos y dicen que está muy bien y me ayuda a tener una visión más global de la obra porque lo tengo desde la puesta en escena, desde las situaciones, desde la intencionalidad de los actores pero también cómo puedo yo a través de la música movilizar a los actores y movilizar también al espectador.

Vestuario…

También ha sido una construcción colectiva a partir del ejercicio que hicimos de creación. Eso arrojó unas ideas del vestuario, de caracterizaciones. Todos los vestuarios están en base negro, hay un vestuario básico que todos tenemos pero hay otros elementos que ya son de construcción de cada uno para representar en esa variedad que tiene cada personaje. Todas las represiones, complejos, argucias, temores, miedos, maldades, envidias y resentimientos que puedan tener.

 Escenografía...

La escenografía también llegó a partir de los personajes, de una investigación que hicimos. Normalmente en esta obra los directores ponen sillas o algún tipo de mobiliario. Yo hice el cambio de sillas por puertas. Son siete puertas grandísimas con las cuales se recrea ese asunto de lo íntimo y lo externo.

Las puertas están volviéndose un signo recurrente en algunas de tus obras...

(Risas)Sí, las puertas para mí son un elemento bastante importante. Tienen ese asunto del paso, ese asunto de atravesar algo, de atravesar de una forma a otra o de un estado a otro, ese umbral que es la vida y la muerte también, pero aquí lo planteo distinto. En estos días estaba hablando con las actrices y les preguntaba ¿Cuál es el lugar donde usted realmente está absolutamente desnudo con lo que usted es, siente, piensa y vive? Es en su habitación. Cuando uno está solo en su habitación es un lugar donde uno no engaña a nadie, donde uno se hace conciencia y puede ver qué tan ser de luz o de oscuridad es y para mí eso es lo más importante de estos personajes y de esta obra.

 Hablemos un poquito del elenco ¿Cuántos actores o actrices tienes en esta obra?

En esta obra intervienen nueve actores, incluyéndome, por azares de la vida me tocó actuar, pero es una cosa que me encanta porque yo ya tenía la experiencia de haber hecho la madre de “Bodas de Sangre” cuando pertenecí a Hora 25. Hay tres hombres en esta obra y los tres representamos los personajes qué son Bernarda Alba, que lo representó yo, Juan Pablo Naranjo es la abuela y Kevin Torres hace a la Poncia. Está Cristina Ovalle haciendo de Martirio, Susana Quiróz haciendo Adela, Angustias es un personaje a cargo de una actriz de la Universidad de Antioquia que se llama Cielo Emily Amezquita,  Evelin Ortiz, también de la Universidad de Antioquia representa a Magdalena. Angie Muriel es Amelia y la criada la hace Manuela Cardona. Algunos son actores que han trabajado ya hace algún tiempo y otras son actrices convocadas para esta obra que se han ido acercando de a poco al grupo.

 ¿Recuerdas cómo conociste esta obra? ¿Cuándo ocurrió ese momento?

La primera obra que conocí de Lorca fue “Bodas de Sangre”, luego cuando estaba trabajando en el Colegio Mayor como profesor de teatro, un día que estábamos pensando en qué montar empiezo a mirar este texto y de una vez me pareció una obra con mucha fuerza. Yo siempre quise hacer Bernarda Alba porque siento que es un personaje con el que calzo bien, por cierta fuerza que manejo, por esa forma algo autoritaria y esa severidad que a veces tengo. Me gusta la contundencia de los textos que maneja y tiene una fuerza poética para mí impresionante. Valoro muchísimo esa obra con esos textos que tiene.

Hay un texto en particular que tiene la obra que yo siempre me decía: “algún día lo haré, yo quiero llegar al momento en que actúe Bernarda Alba sólo para decir eso” y ahora lo estoy haciendo, entonces lo disfruto de una manera maravillosa. A Lorca le tengo una admiración total. Es uno de mis autores preferidos no solamente en sus obras, también en su poética. “Poeta en Nueva York” me parece un trabajo maravilloso, algunos ensayos y otros textos que tiene acerca del teatro o el arte, la poesía en verso o en prosa es maravillosa. Es bien interesante pero con Bernarda he tenido una afinidad desde hace muchos años. Ya hace más de diez años que esta obra me llega y yo estoy como muy enamorado de ella.

Siempre he creído que cada obra es una pregunta que el director se hace ¿qué pregunta es para ti La Casa de Bernarda Alba?

 Yo sigo preocupado por una cosa y tiene que ver con la guerra y con la muerte y con la desaparición. El hecho de que Federico García Lorca sea una víctima de desaparición forzada en su tiempo, porque el cadáver de Lorca nunca se encontró, me lleva ahí. Yo sigo por ahora preguntándome por ese tema de la guerra, “De la muerte sin exagerar” (otra de las obras del grupo) es una guerra muy local, muy colombiana, esta en cambio es una guerra más poética, aunque Bernarda pueda no parecer eso, pero para mí eso es lo esencial: hablar de la guerra y de ese totalitarismo, de ese fascismo que todavía impera en muchas partes del mundo.  De hecho la próxima obra que pienso montar -ya estoy pensando en la próxima obra – que todavía no voy a decir cuál es, pero es también un texto acerca de la guerra.

 ¿Qué dificultades fueron las que tuviste que enfrentar con este proceso?

Lamentablemente las más bobas, la plata. Qué triste decirlo, pero así es. A parte de eso, ha sido un proceso muy bonito, un proceso de creación colectiva muy interesante donde los actores han sido los que han propuesto, desde el elenco con el que iniciamos en 2016 a partir de todas las pruebas de escenario y que empezamos a proponer ahora, y hemos logrado un montón de cosas muy bacanas para la obra.

 ¿Crees tú particularmente en la creación colectiva?

Absolutamente. A mí me gusta que el actor sea el creador. Yo soy el director y el director es el primer espectador como decía el maestro Rodrigo Saldarriaga, pero a mí no me gusta ese poder del director, ese poder dictatorial donde le dice al actor que hacer a cada paso. A mí me gusta que el actor proponga muchísimo y entre más proponga mejor. Lamentablemente uno a veces da con actores que no son propositivos porque han caído en mano de esos directores que les marcan hasta como deben decir “Ah”. A mí no me gusta eso.  Algunos actores me preguntan ¿Cómo querés que lo diga? y yo le respondo que usted es el actor, usted está ahí en la situación, hágalo, viva la escena, expóngase ahí, vulnérese, déjese llevar y afectar, haga lo que quiera pero no me diga a mí, porque yo en la vida real no te digo a vos cómo tenés que decir algo.

¿Qué esperas encontrar en esta obra a futuro?

Hay una cosa que es muy peligrosa con esta obra y es que ha sido muy representada en el mundo. Yo creo que es una de las obras que más han llevado a escena de Federico García Lorca, pero yo quisiera que los espectadores, que es lo que siempre quiero, salgan movidos. También, además de la obra como tal de Bernarda Alba, es mi manera de invocar a Federico García Lorca, y yo no sé si eso exista, pero es como celebrarlo metafísicamente y que si metafísicamente la escucha decirle que me duele su muerte, y que esta es una manera de homenajearlo a él y de celebrar su obra y su vida.

 

La obra estará en temporada desde el 21 de febrero hasta finales de marzo. Puedes adquirir las entradas aquí