Matacandelas revive Perspectivas Ulteriores

Noticias | Sábado 10 de junio de 2017
Juan Diego Alzate
juanalzate@salallena.com

Estuvimos en el estreno de la obra y hablamos con su director, para contarles un poco más sobre algunos de los detalles que hay detrás de su montaje.

Matacandelas revive Perspectivas Ulteriores

Margarita Betancur protagoniza este remontaje de Matacandelas. Foto: Matacandelas.



El apartamento que se ve en el escenario aunque anticuado, es acogedor, organizado y muy íntimo. Al fondo una ventana donde apenas se aprecia un paisaje entre el cortinaje. Una mujer con años de vida lo recorre e inicia su soliloquio, para mostrarnos de una forma muy sutil el abismo ante el cual se empiezan a asomar sus días.

Luego de 23 años de haberla montado por primera vez, el Colectivo Teatral Matacandelas rescata esta obra de su repertorio, donde había estado guardada a merced de los recuerdos que eventualmente evocaban los actores del grupo, hasta que un espectador, de esos que más bien son amigos de la casa, les dijo con toda la confianza del caso que el repertorio del “Mataca” estaba incompleto sin esa obra. Y de esa declaración, convertida luego en provocación, nace todo el embrollo de llevar nuevamente a escena esta propuesta, de resucitar la obra de Kroetz, de iluminar este pedazo de la experiencia humana a través de las tablas.

Diego Sánchez, integrante del colectivo, asumió la dirección del proyecto, y nos contó varias cosas sobre el proceso de montaje y el reencuentro con esta obra, luego de tanto tiempo.

Hay una estética muy particular en lo escenográfico, es un ambiente muy naturalista creo que pocas obras de Matacandelas manejan eso, ¿cómo llevaste esa parte?

La primera vez que la hicimos fue en Córdoba, en la otra sede que tuvimos, y la escenografía era mucho más hiperrealista porque involucraba todo el escenario incluso la cocina estaba a la vista del público y la actriz no salía nunca de escena. Entonces lo primero que yo empecé a pensar fue que  tenemos un teatro mucho más grande y no podemos hacer un apartamento del tamaño de ese escenario, pero aquí la escenografía son los objetos. Esta obra no se podría hacer sin los objetos creo yo, porque se necesitan que se vean, se necesita que el público vea ese arrume que se hace ahí al final, después de que a ella le dicen que lleve sólo lo estrictamente necesario. Lo que yo quise fue hacer una cosa muy naturalista pero metida dentro de un teatro, entonces por eso hay una pared que no existe, mientras que hay otros dos que sí.

¿Cómo fue el proceso con Margarita Betancur, quien protagoniza la obra?

Fue maravilloso, porque fue un trabajo absolutamente suave en términos de discusiones, no hubo conflictos, fue impecable, porque yo siempre para todos los actores, trabajo con ejercicios. Entonces de los primeros ejercicios que hice con Márgara cuando empezamos este año, una de las tareas que le puse fue que no necesitaba escuchar el texto porque tenía que hablar para sí misma. Esta no es una obra que se le hable al público sino de una persona que trata de hablar consigo misma. Le dije: “No quiero ni siquiera escuchar el texto”. Entonces Márgara, que lo hacía con una disciplina castrista, impresionante - yo creo que pocos aquí en el Matacandelas alcanzamos esa disciplina tan fuerte- se metió en el viaje. Poco a poco se fue metiendo en el viaje y el tratamiento con el objeto, las acciones físicas: coger el objeto, mirarlo... Y entonces le dije: “Tenés que crear la historia del pocillo. Ese pocillo tenés que saber de dónde salió y no me contés, tenés que saber si te costó y cuánto te costó y ojalá te acordés del precio. Si te lo regalaron tenés que saber quién te lo regaló o sí fue una herencia de tu mamá y eso tenés que hacer con cada uno de los objetos, pero ese trabajo ya no es mío, ese es trabajo del actor y no se preocupe que si usted lo hace o no lo hace yo me voy a dar cuenta.”  Es más, si yo me doy cuenta o no me importa un culo. El público se va a dar cuenta, y eso es lo que importa, porque ese es el trabajo del actor.

¿Porque crees que es importante tener esta obra en el repertorio nuevamente? ¿Cuál es el valor de su tema?

Yo creo que es hablar de la condición humana. Jaiver Jurado lo dijo, el primer montaje lo dirigieron  entre él y La Chava. Yo creo que lo importante radica justamente en eso, en qué estamos hablando una vez más de la condición humana, una cosa que tiene que ver con cada uno de nosotros, entonces cualquier espectador que venga va a ver reflejado ahí a alguien, porque es una condición.  Todo el teatro de Kroetz habla de eso, el texto es una versión  que hicieron Jaiver y Cristóbal, basándose en el texto de Kroetz y la traducción que hizo Leni Oberndorfer para nosotros. Incialmente Jaiver y Cristóbal hicieron una dramaturgia donde comenzaron a quitarle todo lo que le sonaba tristeza, todo lo que sonaba a que ella se quebrara, porque como siempre, no nos interesa el teatro que dice pobrecito yo, no, esos temas no nos gustan. Nos gusta mostrar un tema complicado, pero con una mujer optimista, porque ella siempre es optimista, es completamente optimista y nunca se quiebra y tiene prohibido llorar, la actriz tiene prohibido llorar porque esa no es la filosofía del montaje. Es el espectador quien decide si lo hace o no, pero no el personaje.

¿Qué espera Matacandelas con esta obra?

Esperamos que el público esté de acuerdo con nosotros en que la obra es válida, es vigente, que sea una obra completamente diferente que le pueda contar cosas a los que la vean. Ya sabemos que es una obra muy divertida de ver, que la gente se entretiene mucho por todo el trabajo de acciones físicas. Porque como decía Stanislavski, todas las acciones físicas tienen un secreto: si al actor le interesan, al público le van a interesar, si al actor no le interesa, al público tampoco y este es un trabajo maravilloso de acciones físicas, porque yo entre otras cosas amo las acciones físicas. A mí me cuesta mucho salir al escenario sin nada en la mano, sin hacer nada, a mí estar en el escenario con las manos vacías me cuesta mucho.

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Ahí la tienen, luego de todo este tiempo, nuevamente en escena, “Perspectivas ulteriores” y estará en temporada durante todo el mes de junio en la sala del grupo. Un trabajo profundo, complejo, medido y capaz de transmitir esa inquietud por las encrucijadas que pueblan la vida. Una obra con un propósito claro, mostrarnos como en un  reflejo, una posibilidad de la existencia que a todos nos puede llegar a tocar.