La política del rock o por qué bajaron a Gillman de Rock al Parque.

Noticias | Viernes 12 de mayo de 2017
Juan Diego Alzate G.
juanalzate@salallena.com

¿Qué hay tras esta determinación de la organización de Rock al Parque?

La política del rock o por qué bajaron a Gillman de Rock al Parque.

Tomado de www.paulgillman.com.ve



Ya todos conocemos la noticia: Paul Gillman es retirado del cartel de Rock al Parque por su posición política. Una decisión que ha generado polémica porque toca de fondo un aspecto que parece ensombrecer la dinámica de este tipo de festivales públicos y nos hace preguntarnos por qué la política termina siendo determinante al momento de tomar decisiones curatoriales, que deberían obedecer más a criterios estéticos, de posicionamiento y calidad musical, antes que a las posturas políticas de los artistas.

No significa que un artista no deba tener una posición al respecto, por supuesto que se da y en muchos casos estas posturas apoyan las estéticas y líneas de composición y creación de estos, pero también desconoce que la música es un vehículo que mueve sentimientos y relaciones, que muchas veces trascienden el aspecto político y tocan las fibras de formas diversas, porque una cosa es lo que un artista quiere decir y otra lo que su público interpreta. ¿Qué sucede entonces tras esta decisión?

En el caso del retiro de Gillman, que ya estaba anunciado para esta versión de Rock al Parque, es desconocer, en primera instancia, los objetivos de un evento que pretende promover el respeto a la diferencia y la convivencia como pilares fundamental de su organización. Por otro lado, es defraudar a una base de seguidores de un artista que ya contaban con verlo en vivo en nuestro país y es también un desconocimiento a la trayectoria y carrera de un ícono que ha hecho historia en el rock latinoamericano. Es decir, razones de sobra había para tenerlo en el cartel,pero la menos relevante de todas termina siendo la que ocasionó su baja.

Ok, sí, algunos dirán que está de lado de una clase política específica, que no se manifiesta en contra de las desigualdades de su país, que apoya a Maduro, que es Chavista, que su pensamiento es de izquierda. Y bueno, ¿cuántas bandas de izquierda creen ustedes que hay en este continente? Pueden ser miles. Pero también consideremos si es justo vetar a un artista a causa de una clase dirigente de la cual no forma parte directa y de unas decisiones de estado que él no ha tomado. Gillman en últimas hace música para todos y tiene una postura política, como todos. ¿Y entonces? Termina siendo el chivo expiatorio de una polarización política que nos han inoculado desde los medios y la decisiones de otros, como una de las repercusiones absurdas a la que nos ha llevando la patética tendencia en la era de la posverdad, porque esta decisión no es un apoyo a un ideal político específico

¿Qué estamos defendiendo con la salida de Gillman de Rock al Parque? La democracia no es, la libertad de pensamiento mucho menos, la diversidad y el respeto a la diferencia ni por las curvas. Estamos promoviendo el odio, la segregación, la exclusión y la idea de que hay música políticamente correcta y otra que no lo es, y de seguir así, ahí sí podremos declarar abiertamente que el rock ha muerto, porque sin diversidad no se puede construir una comunidad como esta.

Polarizar es algo común en nuestra tradición política en Colombia, ha sido la principal causa de conflictos a lo largo de nuestra historia, el mal que nos aqueja fluye a través de esa absurda idea de que solo hay negro y blanco, rojo u azul, lo bueno y lo malo; y es frustrante ver que esta costumbre afecta también al festival Rock al Parque, uno de los pocos espacios donde habíamos podido borrar las diferencias, conectándonos en nuestra humanidad más profunda a través de ese extraordinario hecho que nos une por igual: la música.