Entendiendo lo teatral más allá de la escena.

Noticias | Lunes 19 de noviembre de 2018
Juan Diego Alzate
juanalzate@salallena.com

Mateo Navia fue el ganador de la beca en Ensayo Crítico en Teatro con un estudio desde la dramatología de varias de las obras del dramaturgo Henry Díaz. Nos contó sobre este proceso y como aportan desde lo académico al entendimiento del quehacer teatral.

Entendiendo lo teatral más allá de la escena.

Cortesía



Lo teatral no ocurre enteramente en las tablas. Una parte relevante de ese proceso se da en lo académico, en la generación de conocimiento a través del aporte de diversas disciplinas. Hacer teatro implica entender y analizar muchos aspectos que atraviesan la creación y el arte en general. Por eso conocer y acercarnos a esa producción de conocimiento sobre el teatro es una fuente importante para revitalizar el teatro mismo.

Hablamos con Mateo Navia Hoyos sobre su reciente ensayo crítico en teatro, resultado de la Convocatoria de Estímulos al Arte y la Cultura de la Secretaría de Cultura Ciudadana de la Alcaldía de Medellín. Para este proyecto realizó un estudio desde la dramatología, donde revisó varias de las obras del dramaturgo Henry Díaz Vargas, como una forma de acercarse al entendimiento de estas piezas teatrales. Pero también hablamos un poco de la vida y como nos lleva a encontar esos caminos donde hacer teatro es una experiencia que puede ir más allá de subirse a un escenario a través de un personaje. 

Salallena: ¿Cómo ha sido tu proceso en el teatro? Cuéntanos un poco sobre el recorrido que has tenido y que te ha traído hasta aquí.

Mateo Navia Hoyos: Fui integrante del Teatro Oficina Central de los Sueños y del Teatro Matacandelas durante varios años. En el primero me desempeñé como actor, y en el segundo, además de actuar, participé en varios montajes como luminotécnico, sonidista e interpretando el bajo eléctrico. Pero llegó un día en el que descubrí que “la vida es tiempo”, y decidí retomar los estudios en filosofía que había iniciado en la UdeA, antes de dedicarme a “hacer teatro”. Recuerdo que esa decisión fue como estar frente a dos amores tan exigentes que cada uno te obliga a abandonar al otro. Me decidí por la academia, con tristeza por dejar el teatro, y consciente de que si no lo hacía, sería un teatrero triste por no haber estado en la academia. Años después, luego de haberme graduado como Filósofo de la UdeA y como Magíster en Historia de la Unal de Medellín, y realizando estudios doctorales en Historia en esta última institución, Juan Pablo Ricaurte –el director de A Teatro Revista– me contó que el teórico teatral José-Luis García Barrientos viajaría de España a Bogotá para dar un seminario sobre análisis dramático. El motivo del viaje de García Barrientos tenía un propósito más amplio: reunir a varios académicos que estuviesen dispuestos a estudiar y usar el método de la dramatología –planteado por él mismo–, en el análisis de varios dramaturgos colombianos que había seleccionado con la asesoría de la investigadora Marina Lamus Obregón. Tuve la suerte de ser seleccionado, y me alegró enormemente “volver al teatro”… como analista; reencontrarme con ese amor…

S: Desarrollar un proceso de ensayo de crítica en teatro puede verse como un proceso más académico que artístico. ¿Cómo crees que le aporta esta beca al entendimiento de lo dramatúrgico y lo teatral?

MNH: Sí, coincido en que un ensayo de crítica pueda ser un proceso “más académico que artístico”. Pero no hay que temerle a ello. Al contrario, estoy convencido de que a muchos textos que se publican sobre dramaturgia o puestas en escena –incluyendo en estas palabras una distinción entre el texto para ser escenificado y la puesta en escena como tal– justamente les falta más “rigor académico” y menos concentración en las apreciaciones personales. Sobre la segunda pregunta, este texto, justamente por ser más académico que divulgativo, recoge muchas de las distinciones planteadas por García Barrientos, con las cuales, me parece, se aporta al entendimiento de lo dramatúrgico y lo teatral. Sin embargo, por tener el interés de que esas ideas le lleguen a un público más amplio, me he impuesto la tarea de escribir otros textos para ser publicados en revistas o portales de divulgación artística y cultural.

S: Hablamos un poco de la metodología que aplicaste para realizarlo ¿Cómo llegaste a ella y por qué la escogiste?

MNH: García Barrientos define la dramatología como “la teoría del modo teatral de representar ficciones”; la cual cuenta, a su vez, con un método que consiste en describir las dramaturgias –escritas y/o escenificadas– en aquellos elementos que él plantea como fundamentales para el espectáculo teatral, a saber, los temas, los textos, las estructuras, el espacio, el tiempo, los personajes y la visión-recepción. Dicha descripción, que implica “desarmar” cada obra en los elementos que la constituyen, brinda las claves de la obra misma, con lo cual resulta un análisis sobre ella que, valga la redundancia, proviene de la obra misma.

S: ¿Cómo ha sido tu relación con la obra de Henry Díaz y qué te llevó a explorar su obra como parte de esta beca?

MNH: Recuerdo que tendría 16 o 17 años cuando vi la puesta en escena de La sangre más transparente que dirigió José Fernando Velásquez con los estudiantes que terminaban su carrera en teatro en la UdeA a finales de los años noventa. No olvido lo que vi, sentí y pensé aquella noche en el Pequeño Teatro: una conmoción sensible e intelectual. La obra se me reveló urbana con alusiones coloquiales, pero con una dosis considerable y agradable de poesía; el argumento tenía un evidente contenido de violencia, pero esta aparecía suavizada con el tratamiento de las escenas amorosas en las que, incluso, se podía sentir la inocencia y vulnerabilidad de los personajes; además, a la obra le subyacía un tratamiento del tiempo –todas las escenas orbitan alrededor del minuto o los minutos cuando fue asesinado el protagonista–, que me condujeron a pensar en el dramaturgo y su labor. Veinte años después, ya “provisto” de un método de análisis teatral, aquel recuerdo me asaltó y me secuestró, por lo que no dudé en aventurarme en un estudio más profundo de las dramaturgias de Henry Díaz.

S: El desarrollo de la crítica en Colombia y particularmente en Medellín ha sido muy incipiente. Alrededor del tema hay muchas opiniones y versiones y el asunto ha levantado ampolla en el sector teatral en más de una ocasión. ¿Qué lectura haces tú de esta circunstancia?

MNH: No creo que sea incipiente; al contrario, existe, es consistente y tiene tradición. Lo que sucede, me parece, es que las vías de comunicación y divulgación son débiles; es decir, sí hay analistas con trayectoria, con trabajos importantes y continuos, pero la mayoría de las personas no suele enterarse de ello, ni siquiera en los círculos teatrales mismos. En diarios sólidos como El Colombiano, El Tiempo o El Espectador, es poco, incluso casi nulo, lo que se publica sobre teatro, y los mensuarios como revistas y portales teatrales o artísticos no tienen mucha difusión. Por ello considero que se trata de un vacío en la “circulación de las ideas”, como se diría de manera más técnica, el cual intentan rellenarlo otras publicaciones como A teatro. Revista (Medellín), Revista Papel Escena (Cali), Teatros (Bogotá), Revista Colombiana de las Artes Escénicas (Caldas), Revista Micra. Pequeños textos grandes actuaciones (Bogotá), Jornadas de Títeres de Bogotá (Bogotá), Cali un Sueño con títeres (Cali), Medellín en escena (Medellín), Artes La Revista (Universidad de Antioquia, Medellín), y portales web como Salallena, Boletín de puertas abiertas o Museartes. Un paso importante sería, me parece, que creadores e interesados en teatro estuvieran más atentos a estas publicaciones; más aún, que colaboraran con su difusión.

S: Ahora te encuentras fuera del país, ¿Qué objetivo te trajo a España?

MNH: Estoy fuera de Colombia por otras razones –mi esposa está estudiando un posgrado–. Por mi parte, acabo de entregar la tesis doctoral en historia –en la cual el tema no tuvo que ver con teatro– y estoy esperando los conceptos de los jurados. Se abre ante mí un tiempo para leer y escribir “las deudas” contraídas durante los 12 años que me demoré cursando el pregrado, la maestría y el doctorado. Veré qué resulta….

S: ¿Seguirás realizando procesos similares a futuro?

MNH: ¡Seguro! Por lo pronto me concentraré en la gestión de publicar este ensayo que finalicé, probablemente en alguna revista teatral internacional, y en escribir y publicar otros textos devenidos de este, en medios de mayor circulación. Cada uno de los textos que logre publicar, solicitaré los enlacen en los portales que mencioné más arriba: Salallena, Boletín de puertas abiertas y Museartes que, le insisto a quien haya leído esta entrevista: ¡visítalos y difúndelos, por favor!

Si deseas puedes ver el vídeo de Mateo Navia, hablando sobre su proyecto de Ensayo Crítico aquí

(Este artículo hace parte de "Rompamos la quinta pared" Proyecto ganador de la Convocatoria de Estímulos para el Arte y la Cultura 2018 de la Secretaría de Cultura de Medellín, en la modalidad de Formación de Públicos en Artes Escénicas)