El Festival Altavoz en el centro de la controversia.

Noticias | Domingo 09 de febrero de 2020
Redacción Salallena
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Mucho se ha especulado en los últimos días sobre la continuidad del proceso del Festival Internacional Altavoz y sobre quién quedará a cargo de la organización de este evento de ciudad. Desde Salallena.com hacemos algunas claridades al respecto.

El Festival Altavoz en el centro de la controversia.

Tomada de Altavoz sitio oficial.



En las redes sociales, los medios locales y algunos espacios de discusión de la escena de la ciudad se ha venido generando una curiosa controversia sobre lo que pasará con el proceso de Festival Altavoz y su organización, lo que ha despertado especulaciones, comentarios y reacciones de diferentes matices.

Este festival es un proceso de ciudad que se ha encargado de divulgar y promover la escena musical de Medellín y el Área Metropolitana durante más de quince años, mediante una convocatoria pública que les permite a las bandas de diversos géneros participar en una selección de proyectos que, tras una audición, una serie de conciertos por categorías y un filtro mediante jurados especializados, los lleva a hacer parte del cartel del Festival Internacional junto a artistas nacionales y extranjeros, constituyéndose en una de las principales vitrinas para apreciar el talento de la ciudad.

Con el cambio de administración mucho se ha especulado al respecto sobre si Felipe Grajales, entre otros integrantes de la Secretaría de Cultura que hacían parte del equipo organizador, seguirán en la tarea de dirigir y ejecutar este espacio, considerado uno de los más relevantes de la programación de eventos de ciudad, junto al Festival Internacional de Tango y  La Feria de las Flores, entre otras actividades que desarrolla la administración municipal a lo largo del año.

Lo primero que consideramos fundamental en este momento es mantener la prudencia: Calma pueblo, que esta alcaldía apenas se está terminando de organizar y según fuentes al interior de la administración municipal todavía son muchos los nombramientos y las contrataciones que están pendientes y que por los trámites administrativos de ley se encuentran aún por concretar.

Quizá la tensión generada por estos nombramientos se deba a la inconformidad manifestada por algunos colectivos de la ciudad en la designación del nuevo director de la Fiesta del Libro y la Cultura, Guillermo Zuluaga, quien se haya inmerso en una serie de rumores serios por señalamientos de acoso sexual, de los que mucho se habla en los pasillos y que de ser ciertos pondrían en entredicho la idoneidad de su nombramiento en este cargo, un hecho que sin duda deberá aclararse prontamente por parte de la Secretaría de Cultura y el mismo Zuluaga, pero que no tendría porque relacionarse con los nombramientos que se hayan pendientes por parte de esta dependencia. Creemos que al margen de este impase se deben estar considerando todas la posibilidades para garantizar la continuidad de varios de los procesos que vienen de años pasados y para renovar lo que deba ser cambiado.

Toda administración nueva que llega está no solo en el derecho, sino en la obligación de revisar los nombramientos, resultados y procesos que se han venido realizando y planear y diseñar los cambios que consideren adecuados para la ejecución del gasto público y para fortalecer y potenciar las dinámicas sociales y culturales con las que tienen que enfrentarse al llegar al mando de una ciudad tan compleja y convulsa como lo es Medellín.

Por ahora, los invitamos a tener un poco de paciencia, a dejar que las cosas tomen su curso y, sobre todo, a esperar a que la administración municipal manifieste pública y oficialmente los nombramientos a estos cargos que seguro se realizarán en las próximas semanas.  Creemos que procesos como el del Altavoz son muy relevantes y esperamos que las personas adecuadas llegarán para asumir los retos que implica la organización de un espacio de encuentro y diversidad como lo ha sido este festival, que ya hace parte de la vida cultural de nuestro valle, pero eso sí, como dirían los arrieros “No hay que montar el caballo antes de ensillarlo”.