Después de tantos kilómetros recorridos

Noticias | Lunes 18 de diciembre de 2017
Verónica Valencia
cartared@gmail.com

Les dejamos una crónica en primera persona sobre el pasado Skanking Medellín que tuvo en concierto a La Furruska, Unos Vagabundos, Memoria Insuficiente y Los Caligaris, por primera vez desde Argentina. Este es el retazo de una vivencia en tono de ska.

Después de tantos kilómetros recorridos

Rockerías (@Rockeriasoficial)



El 18 de mayo de 2017 en el festival de Nezahualcoyotl, Estado de México se presentó junto a Camilo Séptimo y Aterciopelados, Los Caligaris. Eran las 11:30 p.m y el último metro pasaba a las 12:00 así que nos fuimos, no pude ver el show completo de Los Caligaris, pero lo que vi me hizo prometerme que tenía que verlos pronto, lo que no sabía era que iba a ser más rápido de lo que creía y más cerca de lo que esperaba...

9 de Diciembre de 2017, 03:00 p.m. Después de ver como se caía el cielo en Medellín, porque hasta granizo hubo. Un piso de baldosas azules con rombos inundado por el aguacero nos recibe. Entramos a Bombay, son las tres de la tarde y el concierto es para menores; así que...nada de cerveza, al menos no dentro del lugar. Empiezo a recordar el festival de Nezahualcoyotl, es un ambiente completamente diferente, hoy estoy en casa.

De fondo -mientras los roadies organizan corriendo como hormigas lo que la lluvia desorganizó- suena Ska-p. Hay alrededor de 50 personas, casi todos muy jóvenes, es inevitable pensar que el público rockero de Medellín se está renovando, lo cual me llena de felicidad y nostalgia. Felicidad por saber que hay escena rockera para rato y nostalgia por ver que tristemente, la mayoría de mis amigos ya no va a conciertos.

03:30 pm: La Furruska se sube al escenario, la gente empieza a agruparse, va a empezar la fiesta, para los que hemos escuchado esta banda desde hace unos añitos, podemos notar que ya no es lo que era antes, su sonido ha madurado, es un poco más tranquilo y sí se nos permite, un poco más romántico. Me llama la atención en este momento que el hecho de que haya pocas personas hace que el toque sea más íntimo, como en familia, veo cómo los más chicos bailan todos juntos, aún sin ser amigos, todos bailan, los pies se mueven rápidamente sin tocar el piso, las manos se juntan y las voces se levantan. No puedo dejar de recordar cómo sonaba antes la furruska, cómo eran los conciertos, que hace unos años con mis amigos éramos los “más chicos” que saltaban y bailaban de principio a fin.

04:25 pm: “¿Entonces qué vagabundoos?”- Grita Felipe Grajales- dando comienzo al toque de Unos Vagabundos, los colores brillantes de las camisas llaman la atención de los espectadores que habían abandonado el lugar para tomar cerveza o aire afuera. El sonido de los Vagabundos tampoco es lo que era hace unos años, la banda se ha vuelto un poco más agresiva, con un mensaje resistente como el que han tenido siempre pero con un sonido más contundente con toques de punk, Unos Vagabundos durante todo el concierto se dedica a tocar música y a crear consciencia, invitando a los más jóvenes a pensar, a actuar, a hacerse cargo del país al que pertenecen.

05: 15 pm: Los vientos de Memoria Insuficiente prenden la fiesta en el skanking, se acerca la hora de escuchar a Los Caligaris y los chicos de Memoria Insuficiente lo saben, todos vestidos de negro o blanco, con corbatas, chaquetas, gafas oscuras y zapatos elegantes, que nos recuerdan a los padres del ska, con un sonido consistente y explosivo que invita a todos a bailar y cantar. Que no nos engañen sus caras jóvenes, estos muchachos saben lo que están haciendo, en pocas palabras: buen sonido, buen ska, de calidad.

“Ole ole ole ole Cali… garis… Ole ole ole ole ole Cali… garis…” Es lo que se escucha a las 06:05 pm, igual que el 18 de Mayo en el Estado de México, siento que voy a ver un show increíble pero a la vez no sé qué es lo que nos espera, queremos ver a los argentinos, a mí se me pone la piel de gallina, ya casi, después de haber disfrutado de tres muy buenas bandas, de volver de México, de recorrer 3. 175 kilómetros, de recordar, de escuchar, de sentir y de bailar, van a tocar Los Caligaris.

Entre el público hay personas con narices, pelucas, caras pintadas, casi 200 personas a la espera de uno de los shows más divertidos de Latinoamérica. Ansiedad, miro el reloj, el tiempo no avanza y además de la emoción, comienzo a sentir el cansancio, tampoco yo soy la que era antes, me estiro, respiro y espero un poco más, paciencia Verónica, paciencia.

06: 15 pm: “El show más feliz del mundo tardó 20 años en venir a Medellín” Es lo primero que escuchamos cuando el vocalista de Los Caligaris se acerca al micrófono, emocionado al ver la gente tan eufórica con su llegada, todos Los Caligaris se ven muy felices y el público está a punto de volverse loco, todos gritan, cantan y bailan todas y cada una de las canciones, a una sola voz se escuchan los mejores temas de la banda. El show, como lo esperábamos todos los asistentes, fue toda una fiesta, presenciamos un supuesto matrimonio en tarima del baterista con una chica, Ana María, “beso, beso, beso” empezamos a gritar todos, evidentemente, Ana María recibió su beso. Una canción mientras se toman un ron -claro que hubiera sido mejor unos aguardiente, pero no somos un público muy estricto con ese tipo de cosas-. En medio de una canción, los músicos sacaron figuras de no sabemos dónde y armaron la cara distintiva de Los Caligaris. Nadie deja de saltar ni de cantar, es una fiesta, todos bailamos, es como si la música se hubiera apoderado de los cuerpos, nadie puede parar. El circo Caligari -como ellos mismos lo llaman- también se hizo presente en el concierto, vimos cómo hacían malabares mientras la música no paraba de sonar para que todos siguiéramos de fiesta junto a ellos.

La fiesta es tal que hay personas que subieron a la barra de Bombay sólo para alentar a la banda y corear sus canciones. “Quiero ver a cada uno de los presentes con un trapo en la mano, una camisa, una pañoleta, lo que sea, para que nos acompañen” se escuchó tres segundos antes de que la mitad de los asistentes, incluso los caligaris estuvieran sin camisa, voleando “los trapos” mientras se despedían de un público muy agradecido por un excelente concierto. Los pies cansados, el cabello recogido por el calor, el sudor corriendo por la frente y el cuello, un par de nuevos amigos y la satisfacción de haber visto por fin, después de casi seis meses, desde Córdoba, capital a Los Caligaris.

08:00 pm: El piso de baldosas azules con rombos ahora seco, es testigo de cómo cada uno de los pies que se movió y saltó al ritmo de la música durante toda la tarde, abandonan el lugar para dar fin a un concierto lleno de baile, cantos, gritos, felicidad, muchos recuerdos y por supuesto, mucho ska.